Soy mi destino

Posted on

Soy Samir, tengo once años, mi madre me dice entre lágrimas que sea valiente, que uno no es de donde nace, sino de donde le lleva el destino, corro deprisa por la arena, en volandas, me meten en una barcaza golpeada con fiereza por las olas que rompen en la orilla, se hace el silencio y las luces de mi ciudad ya no se ven, me quedo dormido.

Despierto con cantos y rezos, son días de cantos y rezos hasta que se ven de nuevo luces, puedo tocarlas pero el negro cielo es más rápido y el mar nos reclama, me convierto en un torbellino submarino y la luz y el ruido se desvanecen lentamente mientras inmóvil estiro mis brazos.

¡SOY VALIENTE! Y lucho….luego, lloran, ríen, gritan ¡ESTÁ VIVO! siento el calor seco del pecho que me abraza.

Soy Samir, tengo once años. Soy mi destino.

Mi viaje comienza ahora.

Elena y el viaje a Ratolandia

Posted on

A Elena se le había caído un diente, lo puso en la almohada. Por la mañana no tuvo regalito, pero había una nota. Siguió las ordenes de la nota, cuando llego conoció ratoncitos que le explicaron que su mago Berlim, que hacia los juguetes, lo había raptado el mago Sauron porque quería todos los juguetes para el. Transformaron a Elena en ratón para pasar a Ratolandia. Cuando llegaron encontraron un castillo deshabitado, cuando suben oyen voces, se dirigen hacia ellas. Y ven a Berlim y Sauron peleándose. Elena les dice: ¡asi no conseguis nada, solo que alguien salga herido!. Berlim y Sauron reflexionan. Deciden darle tres juguetes a Sauron a cambio de Berlim. Al salir del castillo todos estaban contentos. Cuando se van de ratolandia transforman a Elena en persona. El ratoncito Perez le da una moneda de queso por ayudarles. Elena vuelve a casa….este viaje será su gran secreto.

La fantástica vuelta al mundo

Posted on

En un lugar muy lejano (en la India) vivía Lucía, una niña soñadora. Esa noche iba a soñar una cosa que deseaba desde muy pequeña ¿Qué sería? Pues nada más y nada menos que dar la vuelta al mundo fantásticamente. Se echó a la cama y empezó a soñar.

Soñó que estaba con sus amigas y veía un elefante con alas sobrevolando los cielos de la India. De repente el elefante bajó y Lucía se montó. El elefante despegó. Fueron por Nepal y por Bangladesh y, en las costas de China, el elefante aterrizó. Lucía se dio cuenta de que había una calabaza submarina. Atravesaron todo el Pacífico y una vez que llegaron a América Lucía se montó en ¡UN PÁJARO GIGANTE! Fue por Europa ¡Incluso por África! Cuando llegó a la India despertó deseando volver a soñar.

Mi viaje a Trappist-1

Posted on

Al subir al autobús pensé que las vacaciones iban a ser un rollo. Cuando llegué me dije: “Puede estar bien”. Era un sitio diferente, muy luminoso y calentito. Tanto que me tumbé. Me puse mis gafas molonas de sol y empecé a mirar al cielo. Casi me muero del susto cuando vi la primera bola enorme pasar delante de mis narices. Iba girando como suspendida en el aire… y así pasaron seis más. Se parecían a mi planeta. Estaba asustado, confuso y súper alucinado. No entendía nada, y no veía a nadie a quien preguntar. Noté la mano de mi madre rozando mi brazo, y oí que me llamaba. Cuando abrí los ojos vi que estaba en el autobús. Todos me miraban extrañados. Nadie entendía como me había puesto tan moreno.

Sueño con alienígena

Posted on

Pepa en su cama por la noche. Alguien desde su ventana le invita a salir. Se llamaba Áli. Era alto, de piel verdosa y grandes ojos negros. En su nave multicolor volaron hasta la Luna, pero olía tanto a queso gruyere que a Pepa se le revolvió la cena, así que decidieron regresar. La Tierra se veía tan linda desde ahí.

—Lástima no haber traído la tablet para hacernos una selfie. —se quejó Pepa.

—Aquí no hace falta de eso, basta con cerrar los ojos con fuerza para fotografiar en tu cabeza.

Cuando Pepa abrió los ojos Áli ya no estaba, ni la foto, ni la nave multicolor, ni la Luna, ni las estrellas. “Los recuerdos son para siempre. Con cariño, Áli”, se leía en el cristal empañado.

—¿Fue un sueño? —se preguntó Pepa.