Edición 2016: De 10 a 14 años

El teatro

Ir al teatro es horrible porque siempre o casi siempre interpretan una historia aburrida y sosa, donde nunca pasa algo lo suficientemente interesante como para que tenga interés en quedarme. Claro que solo importo yo y nadie más. Pero esa no es la opinion de un “experto” llamado Cafildo Visachi Copini (acento francés) :

–Yo seg un espegto en esto del teatgo, ye compongo agte paga tus ojjos, adios Cafildo no sé qué.

Creo que es un impostor, debería hablar con acento italiano, ¡ESO, ESO SERÍA UNA HISTORIA MUY BUENA PARA EL TEATRO CON EMOCIÓN Y ACCIÓN! Yo me quedaría en este teatro. Sería como ir al cine solo que las tortas serían reales.

-¡ Cariño a cenar!

-Ya voy mamá. Hasta el siguiente blog que seguiremos hablando de esto mismo -y si te ha gustado, no olvides hacerme ganar este concurso.


Las ciudades empapeladas

Un grupo de cinco universitarios: Ben, Tina, Margo, Cuentin y Kevin, querían vivir experiencias inolvidables.

A Margo le gustaban mucho los misterios, así que ella se convirtió en uno de ellos.

Cuentin y Margo se conocían desde los siete años y Cuentin estaba enamorado de ella.

A Ben nadie le quería pero era majo.

Kevin es el listo, al que le da miedo todo.

Tina es la novia de Kevin y es muy miedosa.

A Tina le gusta Ben y es la mejor amiga de Margo.

Y Cuentin no se quiere meter en líos.

Un día, Margo se escapó de casa y… en fin, como no, Cuentin tenía que ir a buscarla.

Lo que le preocupaba era que estaba en la cuidad de papel, los cuatro chicos se dispusieron a ir a por ella y Cuentin, de una vez por todas, le declararía su amor.

Por desgracia Margo le dijo que no.


Los enamorados

Hubo una vez un teatro en Zaragoza llamado “El Teatro de los Enamorados”. Era un teatro especial porque solo se representaban obras románticas. En una actuación, por un fallo técnico, en el teatro se produjo un incendio y éste se quemó. La gente se salvó. Ahora solo quedaban los escombros y las cenizas del local.

Después de varios años, el nuevo Ayuntamiento de Zaragoza decidió retirar los restos y construir un parque encima del antiguo teatro. No era ningún parque diferente: tenía sus fuentes, sus árboles, sus pájaros… Con el tiempo, las personas empezaron a notar que la gente que paseaba por aquel sitio salían de allí más felices y contentos que antes y los hombres y las mujeres que se enamoraban en ese lugar seguían juntos para siempre.

Así es como el parque pasó a llamarse el Parque de los Enamorados.


 

Su Sueño


 

Un precioso recuerdo en el teatro

En esas fechas estábamos todos intrigados y emocionados.

-¡Está cerca! decían unos.

-¡¡Será impresionante!! Comentaban otros.

El Conservatorio estaba repleto de carteles y folletos que anunciaban el final de curso y la gran actuación que se iba a representar, ante…padres, madres, tíos, tías y todos los interesados.

Mis compañeros y compañeras ya  comentaban por los pasillos de la escuela, la de gente que nos iba a ver actuar, los momentos que íbamos a recordar y lo grande que era el escenario.

En clase con mi profesor, comenzábamos a preparar extensas coreografías, repletas de emoción, trabajo y esfuerzo.

Días interminables  de ensayos y demás preparativos con los otros bailarines, ¡qué bien lo hacían!

Profesores, profesoras, alumnado y empleados del centro estaban poniendo empeño y esfuerzo al gran evento.

Un día antes nos preparamos para comprobar en el ensayo general, que no había ningún contratiempo.

Nos probamos las delicadas prendas, los trajes de tul, suaves y vaporosos con sorpresa y admiración.

Llegó el día del gran baile, entramos los alumnos en el Teatro Principal, ¡no os imagináis la cara de emoción y sorpresa que conteníamos cada uno de nosotros!

Me quedé anonadada al ver que experiencia inolvidable empezaba a brotar en las entrañas de mi corazón.

Preparados para bailar ballet en el escenario, con los trajes y bonitos peinados, aquella noche que bailamos la recordaré toda la vida.

Bajó el telón y se sintió en el aire el amor entre compañeros, pues se juntaron nuestras voces en una exclamación de alegría.


 

Un carnaval

Era un carnaval especial un carnaval diferente un carnaval….humm no sabría decirlo, bueno…¡¡sii ya lo tengo un carnaval peliculero!!.

Era un seis de febrero, cuando todos estábamos nerviosos por lo menos yo.

Empezó el carnaval con esas cositas tan monas pequeñitas que lloran y se sacan mocos. Bueno pues esos salieron vestidos de minions, otros, de palomitas, otros de gafotas, y digo gafotas porque eran más grandes que ellos.

Mientras todos los peques sacaban mocos por la nariz y lloriqueaban, nosotros nos imaginábamos un rodaje de una película. Luego, otros salían vestidos de ciento y un dálmatas, otra de Mary Poppins, y los de sexto vamos con un mejunje de película unos de Star wars ,otras de moteras contra rockeras…

Team beach movie, Alicia en el país de maravillas, otros de The walking dead y al final todo salió de ¡¡¡MARAVILLA!!!


 

Una tarde en el teatro

El público está en sus butacas,

ya sube el telón,

y todos pensamos emocionados:

¡Qué comience la actuación!

Aparecen los personajes,

todos van disfrazados,

si miras a los espectadores,

se han quedado embobados.

Son intérpretes famosos,

que actúan casi a diario,

lloran, bailan, ríen o cantan,

todo sobre el escenario.

Antes han dicho el título,

mientras yo me quitaba la chaqueta,

y he entendido algo,

parecido a “Romero y Chuleta”.

La historia trata sobre,

dos jóvenes enamorados,

cuyas familias se odian tanto,

que con ellos se han enfadado.

Ambos deciden suicidarse,

pues sus padres han prohibido su amor,

se clavan una espada,

y ya baja el telón.

Salen todos los actores,

para saludar y sonreír,

y mientras nosotros, el público,

rompemos a aplaudir.


 

Locuras por mi cabeza

El otro día cuando mi madre me llevó a un restaurante me empecé a meter en el mundo del cine.

Llegando al restaurante me imaginé la película de “Un viaje de diez metros”, la cocina, los camareros…

Más tarde mi madre me llevó a la piscina para ir a natación y ahí me empecé a imaginar la película de “Buscando a Nemo” con Dori, Nemo…

Cuando salí de nadar, tuve que ir a comprarle una muñeca a mi prima, ¡qué miedo pasé! Me imaginé que en la tienda la muñeca Anabelle me seguía.

Cuando me fui a casa empezó a llover, llovió tanto tanto, que un hombre empezó a cantar la canción de “Cantando bajo la lluvia”.

Luego, mi madre me despertó y le pregunté:

– ¿Y los actores y actrices de las películas que hemos visto?

Y me contestó:

-Cariño, todo ha sido un sueño.

Y así me quedé.


 

Intolerancia al cine

Un día nació en Madrid un niño; lo llamaron Lucas.

A sus padres les encantaba el cine; él no corría la misma suerte. Su primera vez en el cine fue increíblemente extraña; Lucas se vistió especialmente elegante; sus padres prometieron llevarlo al mejor cine pero no estaba emocionado.

En la sala, el chico comenzó a estornudar sin saber por qué. Todo el público estaba molesto con los estornudos. La familia tuvo que salir de allí.

Al día siguiente, con presteza, llevaron a Lucas al doctor. “Es el caso más extraño de intolerancia que he visto. Las pruebas revelan intolerancia al cine”

Sorprendentemente, no recetó nada. “El tiempo lo curará”

Tiempo después, Lucas conoció a una preciosa chica, Emma.

En su primera cita, fueron al cine.

Terminó la película sin estornudos. Y es que, como amaba a Emma, había vencido la intolerancia. Desde entonces, el cine es su actividad favorita.


 

La película de miedo

Un día Chowder quedó con sus amigos para ver una película en el cine. Sus amigos llegaron antes que él y como no sabían cuanto iba a tardar decidieron esperarle dentro de la sala. Cuando Chowder llego se encontró dos puertas exactamente iguales, como no sabía en cual meterse eligió una cualquiera. Allí no estaban sus amigos y como pensaba que ellos no habían llegado se sentó.

En ese momento vio algo raro, era la niña de la película “La niña del pozo” saliendo de la pantalla, Chowder intentó salir corriendo pero las puertas no se abrían.

Chowder se sentó en el suelo llorando cuando vio que la niña lo quería atrapar para meterlo dentro de la película.

De repente Chowder escuchó:

-¡Chowder a levantar que has quedado con tus amigos para ir al cine!

Y Chowder contesto:

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Noooooooo… no quiero ir al cine…!!!!!!!!!!!!


 

Viendo las estrellas

Todo empezó en la rehabilitación de mi brazo. Veía las estrellas por el dolor y me propuse cambiar las estrellas del firmamento por las del cine.

Así, cuando iba pensaba en Camino a la escuela y, dependiendo del tiempo, en una u otra película. Si llovía, Cantando bajo la lluvia, si nevaba, Nadie quiere la noche y si hacía sol, Calabuch.

Allí, si me dolía mucho, soñaba con Frankenstein atacando a la  fisio”, con música de Carros de Fuego. Cuando ella paraba y seguía doliéndome, veía a Truman. Al ponerme las corrientes recordaba Del revés, activando buenos pensamientos.

En el médico pienso en La niña del exorcista que, aunque no la he visto, me da mucho miedo; y cuando los médicos no se aclaran pienso en El camarote de los hermanos Marx.

Y, claro, esta idea del relato, surgió en una sala de espera oyendo música de películas de Hitchcock.

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