Edición 2017: Hasta 9 años

Elena y el viaje a Ratolandia

A Elena se le había caído un diente, lo puso en la almohada. Por la mañana no tuvo regalito, pero había una nota. Siguió las ordenes de la nota, cuando llego conoció ratoncitos que le explicaron que su mago Berlim, que hacia los juguetes, lo había raptado el mago Sauron porque quería todos los juguetes para el. Transformaron a Elena en ratón para pasar a Ratolandia. Cuando llegaron encontraron un castillo deshabitado, cuando suben oyen voces, se dirigen hacia ellas. Y ven a Berlim y Sauron peleándose. Elena les dice: ¡asi no conseguis nada, solo que alguien salga herido!. Berlim y Sauron reflexionan. Deciden darle tres juguetes a Sauron a cambio de Berlim. Al salir del castillo todos estaban contentos. Cuando se van de ratolandia transforman a Elena en persona. El ratoncito Perez le da una moneda de queso por ayudarles. Elena vuelve a casa….este viaje será su gran secreto.


Sueño con alienígena

Pepa en su cama por la noche. Alguien desde su ventana le invita a salir. Se llamaba Áli. Era alto, de piel verdosa y grandes ojos negros. En su nave multicolor volaron hasta la Luna, pero olía tanto a queso gruyere que a Pepa se le revolvió la cena, así que decidieron regresar. La Tierra se veía tan linda desde ahí.

—Lástima no haber traído la tablet para hacernos una selfie. —se quejó Pepa.

—Aquí no hace falta de eso, basta con cerrar los ojos con fuerza para fotografiar en tu cabeza.

Cuando Pepa abrió los ojos Áli ya no estaba, ni la foto, ni la nave multicolor, ni la Luna, ni las estrellas. “Los recuerdos son para siempre. Con cariño, Áli”, se leía en el cristal empañado.

—¿Fue un sueño? —se preguntó Pepa.


La nube que quería conocer a un amigo

Érase una vez, una nube que tenía un ojo, una boca, dos patas y dos manos. Tenía una casa de nube, un coche de nube, juguetes de nube… pero lo malo es, que estaba solo. Como estaba tan solo, inventaba personas de nube. Unas tenías mucha barba, otras unas narices muy largas, otras unos dientes de conejo… Pero no funcionaba.

Entonces, quiso bajar a la Tierra y conocer amigos. Pero cuando bajó, la gente se asustaba (pensaban que era un monstruo). Al final se hartó, y se quiso poner otra vez solo. Y entonces, se conoció a sí mismo.


El conejo travieso

Había una vez un conejo que era muy travieso. Un día iba paseando y se encontró a un pez. El conejo le dijo:

– Hola, me llamo Pepe ¿vamos a jugar al parque?

– Claro que sí. ¿nos llevamos los juguetes?

Luego llegó un pájaro y les dijo:

– Hola, me llamo Rosa ¿Puedo jugar con vosotros?

-Sí que puedes jugar con nosotros.

– ¡Que bien podemos jugar todos juntos!

Se hicieron muy amigos y todos juntos se fueron de viaje.

Colorín colorado este cuento se ha acabado.


El gato Marramiau

Erase una vez un gato que se llamaba Marramiau y le encantaba cazar ratones. Pero el pobre nunca cazaba ninguno y sus amigos se reian de él, “No puedes cazar ratones” le decian. Pero un dia Marramiau les dijo:

“Os reto a un torneo y el que gane será el mayor caza ratones del colegio”

“Pero eso no es posible” dijo un amigo.

Y el gato Marramiau pregunto “ ¿Porque no? . “Por que estan los profesores y siempre ellos seran los mayores caza ratones”, le contesto su amigo

Y colorin colorado este cuento se ha acabado. FIN


El gato mareado

Había una vez un gato mareado, muy mareado que estaba perdido en el campo y estaba pidiendo ayuda ¡ayuda ayuda! ayudarme por favor. No había nadie y se fue a la ciudad, se fue a un edificio muy grande pero nadie del edificio le quería, pero una chica sí. Estaba muy muy contenta y jugaron muchísimo. Y le compró una jaula para que jugara. Un día vino una amiga a su casa que tenía un perro, el gato y el perro se pelearon. Estaban muy enfadados y para que se tranquilizaran les compraron al gato peces y al perro galletas y al final se hicieron amigos y se quedaron contentos. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


La cueva

En un planeta había un señor llamado Jonás y su hermano Oscar que hacían excursiones y les gustaban mucho las cuevas. Su planeta se llamaba “Juan ye lele” y tenían un montón de ovnis y extraterrestres verdes y feos. Los extraterrestres comían gusanos, hormigas… sus casas estaban construidas con un musgo muy raro que era rojo, morado, amarillo, gris y blanco. Siempre para arreglar algo cogían un gusano y se tenían que arrancar un diente, luego lo ataban todo junto y lo arreglaban. Un día Jonás y Oscar fueron con su primo Juan a una cueva y se encontraron un perro abandonado. ¿Qué raro un perro perdido en una cueva? Siguieron buscando. ¡Un fósil de dinosaurio! Era muy grande el fósil. Salieron de la cueva y ¡había un dinosaurio! Les salvó un meteorito que cayó encima del dinosaurio y lo arrastraron con diez gusanos y quince dientes.


Nuevos planetas

En una galaxia lejana un droide muy aturdido encontró siete planetas no identificados. En el centro espacial observaron que tenían nubes, había agua y posibilidad de vida en todos ellos. Así que decidieron ir a explorar. Los humanos fueron y vieron animales y plantas. En uno habitaban unos personajes inteligentes pero más pequeños que nosotros. Otro era arenoso y pantanoso. El tercero casi todo agua y con unas playas larguísimas. Y en el último, menuda sorpresa, encontraron ¡DINOSAURIOS! Los cuidaron, los alimentaron y los amaestraron. Muchos humanos fueron después. Construyeron edificios, hospitales, restaurantes, carreteras…. Empezaron a ponerle nombres a los nuevos lugares descubiertos. Ahora estoy preparando la maleta para ir allí de vacaciones.


La hormiga Mordisquines

Mordisquines era una hormiga muy viajera. Tenía mucha suerte y agilidad. Se libraba de los pisotones de la gente, cuando llovía se metía debajo de una hoja, etc. Cortaba hierba, se ponía encima de la hierba y esperaba a que hiciera viento. De esa forma volaba a donde quería. Viajó a China y a Japón, hasta llegar al país donde se comen hormigas. Allí conoció a Patalarga, una hormiga de las pocas que tienen la pata larga. Entre las dos idearon un plan para librarse de que se las comieran. Curiosamente estaban en un restaurante, cogieron semillas y espaguetis negros, el chef lo probó y le encantó. Desde ese día no comieron hormigas nunca más.


Magialand

Érase una vez un niño que soñaba con hacer magia, y todo el mundo le decía que era imposible, porque la magia no exixtía. Aunque nadie creía en él, Miguel soñaba con convertirse en un mago, en el mago más famoso del mundo, y en hacer los trucos de magia más impresionantes del pueblo. Un día camino del colegio Miguel se cruzó con un señor que iba vestido muy raro y que llevaba un gran sombrero de copa. “Buenos días Miguel”, le dijo el hombre, y Miguel se quedó asombrado de que ese señor supiera su nombre. “Vengo de Magialand, el país de la magia, y como eres la única persona de este pueblo que cree en la magia, he venido para enseñarte nuestros trucos para que aprendas a hacer magia y les dejes a todos con la boca abierta”. Miguel se quedó asombrado y no dudó un momento, él siempre había querido aprender a ser mago así que siguió a aquel hombre vestido de aquella manera tan graciosa.

Cuando se quiso dar cuenta estaba en un mundo muy raro, y las cosas más raras del mundo parecían normales, los conejos vivían en chisteras en vez de en madrigueras, la gente sacaba pañuelos de colores infinitos de los bolsillos y ramos de flores de los sombreros y personas cortadas por la mitad andaban por la calle como si no pasara nada. Miguel no se lo podía creer, era como si todo el mundo era parte de una película.

Entonces aquel extraño señor empezó a enseñarle el truco más mágico de todos para que Miguel asombrara a sus compañeros de colegio y a todos los habitantes del pueblo.

Cuando volvió al colegio les hizo el truco a sus compañeros y se quedaron asombrados.

Miguel sabía hacer magia, entonces le creyeron y entonces empezaron a pedirle todos los días que les hiciera más trucos de magia.

¡Desde aquel día Miguel fue la persona más feliz del pueblo!


Viaje al país de las nubes

Había una vez un hombre que soñaba con un país ,el país nube. Día tras día soñaba con ese país .Ahí todo era de nube ; el país nube consistía en , si pides o piensas algo ahí aparece . ¡Era alucinante! Ese hombre pensaba en cantidad de cosas, de todo .Él era muy modesto, pero ahí todo le complacía. Un día dejó de soñar con el país nube. El primer día no le importó no ir al país nube, pero días después se disgustó y se enfadó. Resulta que ese país no era un sueño sino real. Un día por la noche vino un dragón y le llevó al país nube. El hombre muy entusiasmado saltó de alegría. A partir de ese día siempre llamaba a ese dragón.


Mi viaje fantástico

Anoche cuando me lavaba los dientes, me caí por el desagüe, abrí los ojos y encontré un mundo subterráneo. Todo estaba lleno de agua y tenía que ir con traje de buceo. Habían tortugas, medusas, camaleones, delfines, ballenas…y muchas cosas más. Pero… ¿os preguntareis? ¿Un camaleón? Pero….si no puede respirar en el agua. Este era un camaleón especial y muy bello. Traje a mis amigos que eran Alejandro, Yésica, Cristina, Luis y Olivia. Cuando lo vieron se quedaron patidifusos. Nos montamos encima de tortugas, en delfines…pero, justamente llegó un tiburón. Luis y Alejandro querían los dos montarse en él, pero no lo querían compartir, por eso se ponían a pelear a todas horas. Al final, se quedaron los dos sin el tiburón porque se fue aburrido.

De repente se oyó un terremoto ¡Brrr, brrrr! Y me desperté. ¡Todo había sido un sueño la mar de fantástico! O… ¿no lo fue?..


Los sueños de mi hermana

Erase una vez, un chico de 9 años llamado Sam que le encantaban las películas y los juegos de guerra. Tenía una hermana de 5 años con la que nunca jugaba, se llamaba Lisa. Ella por las noches tenía pesadillas que no le dejaban dormir.

Una noche Sam durmió con ella para que no tuviera miedo. Se durmieron abrazados, y de repente Sam vio que estaba en el sueño de su hermana. Había bombas, aviones, monstruos, militares, pistolas, helicópteros… Sam con asombro le preguntó que era eso, Lisa le dijo que era lo que soñaba cada noche. Al poco rato les persiguieron unos soldados, la hermana lloraba desconsoladamente, temblaba de miedo, Sam la miró y le dijo: no te preocupes yo estoy aquí y te protegeré, le dio un abrazo y la pesadilla se esfumó. Sam entendió que debía jugar con su hermana y los malos sueños desaparecieron para siempre.


El unicornio de Cornelio

Había una vez un niño llamado Cornelio que vivía en una familia muy  desgraciada. La madre, Dolores, estaba en prisión y el padre, Justo, también tenía problemas con la justicia. Cuando Cornelio oía la sirena de la policía, se encerraba en su habitación con sus amigos imaginario: Bob Esponja, Patricio, una sirenita y un unicornio. Cornelio tenía alucinaciones. Los abuelos pidieron la custodia para llevárselo a un pequeño pueblo llamado Villaburrida de Abajo. Pero Cornelio no quería y planeó un viaje con su unicornio. Fueron a Japón y estuvieron con ninjas y samuráis. En China hicieron una carrera por la Gran Muralla. Luego, en Egipto vieron faraones y momias. En Portugal se hicieron un selfie con Cristiano Ronaldo. Se dieron una vuelta por Disney Land París. Y para acabar, volaron hasta la Luna. A Cornelio le gustaba viajar.


Viaje a otro planeta

Un día de camino al colegio, al doblar la esquina, todo había cambiado. Era otro lugar tenía muchas plantas gigantes y el aire era muy puro, sin contaminación. Me sorprendió que la gente hablaba raro, otro idioma. Sus coches volaban. Me crucé con un chico de mi edad, que sabía mi lengua y nos hicimos amigos. Me llevó en su nave y fuimos juntos a un parque que tenía cualquier cosa que un niño pueda desear. Había kioscos de chuches y helados gratis, pistas de patines, toboganes… Y lo mejor es que nunca había peleas, todos jugaban felices. De repente, oí una voz familiar que decía:

– ¡Corre, levanta!

Respondí:

– ¡Jooo, mami! ¡Con lo a gusto que estaba durmiendo…!

Todo había sido un bonito y extraño sueño.


Viaje a Chuchelandia

Pedro era un niño que vivía con sus padres en Valladolid. Un día en el parque jugando a ser minero, se puso a escavar y encontró unas escaleras, que pensó que iba al centro de la Tierra. Pedro no estaba seguro de lo que era y bajó con temor las escaleras, a medida que iba bajando se hacía más oscuro. De repente cayó en el vacío. Pedro no supo cuánto duro la caída, pero cuando despertó estaba en un extraño planeta. Al parecer había caído en un agujero de gusano. Pedro empezó a caminar para explorar el país, vio un árbol e chocolate con frutos de gominolas, fue a probarlas para ver y comprobó que estaban deliciosas. Siguió caminando y encontró una casita con ladrillos de galletas y entro. Muy asombrado observó que las personas eran de chuches. Los chuchendos acogieron a Pedro y le enseñaron y le enseñaron su casa, después jugo con los chuche niños. Pedro lo había pasado muy bien pero quería volver a casa. Sus amigos chuches le dijeron que si comía una galleta especial volvería a su planeta pero le pidieron que no dijera a nadie que existían. Pedro volvió a su casa feliz con el recuerdo de sus nuevos amigos.


César Augusto

Laura era una niña con mucha imaginación. Un día estaba con su mamá esperando en la parada el tranvía y vio la estatua de César Augusto. Se quedó mirando la estatua que tenía un brazo levantado y el otro sujetaba un bastón. De repente, César Augusto bajó la mano para que la niña se la cogiera. Y de golpe viajó a la Zaragoza romana. Vio personas con túnicas y casas de piedra. Hablaban un idioma extraño. La niña, al mirarse, vio que también vestía una túnica blanca. La ciudad estaba rodeada de una gran muralla. Cuando quiso acercarse a tocar la muralla, su madre le agarró del brazo porque ya venía el tranvía. Ella creía que lo había soñado, pero al irse la estatua le guiñó un ojo.


País Pijama

Anoche viajé a País Pijama.

Las calles están hechas de colchones. Las personas sólo visten pijamas y camisones. Y solo calzan zapatillas de estar en casa. Todos llevan legañas en los ojos y se saludan con bostezos. En los parques no hay bancos ni columpios, hay camas y sillones. En el colegio aprenden a dormir la siesta y las tiendas siempre abren tarde porque los vendedores se han quedado dormidos. Sus mascotas son los perezosos. Su música favorita las nanas. Comen siempre un tazón de sopa calentita, incluso para desayunar. Si hace frío hay unas mamás que te tapan con una manta.

Esta noche creo que me iré allí otra vez.

FIN


 

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